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Latinos del Norte

Arte actual y alternativo de la ciudad de Québec, Les éditions interventions, 2001. Instalaciones y performances quebequenses en el centro Ex Teresa Arte Actual
 
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Sobre la línea Taxqueña, dirección Cuatro Caminos, el metro va subterráneamente hacia el Zócalo. Algunos, volvemos de la pirámide que apunta sobre las cimas de Tepoztlán, a unos 60 kilómetros de México. De pie al fondo del vagón, Mario, un indígena danzante bailarín tradicional azteca, nos charla de música. Él bajó de sus montañas porque escuchó hablar de una fiesta organizada por los artistas del norte en el Centro Ex Teresa Arte Actual. Llegó sin saber mucho donde era. Qué casualidad: podemos ir juntos.

Una sorprendente salsa entre el arte y la ciudad reinó en México en abril del 2001. Puso en escena el espíritu latino local de la mega ciudad, la infiltración de las influencias euroamericanas en la escultura mexicana (evidente en la exposición (Escultura: Nuevas Tendencias en el Museo de Bellas Artes) y en las instalaciones y los performances quebequenses creados en el Centro Ex Teresa Arte Actual. Se trata del último complemento del equipo de Latinos del Norte de la ciudad de Quebec. añadiéndose a las exposiciones en la antigua estación de tren transformada en el Museo Universitario del Chopo yen Muca Roma (Museo Universitario Contemporaneo de Arte). Esta ola de instalado res / pe rformadores no pudo trabajar aisladamente. Conscientemente o no. la vida exuberante en México los habría inspirado. Sus actuaciones en el espacio introdujo en el interior del Centro Ex Teresa Arte Actual los "trozos de vida socio-políticos" de las afueras urbanas.

Desde un cierto punto de vista, la explicación es simple. Lavoluntad modernista de unirel arte y la vida (surrealistas, futuristas. dadaístas, situacionistas, fluxus, etc ... ), a la base de los procesos de deterritorialización del objeto de arte por su puesta en el espacio o como arte acción en lo inmediato, encontrará en la cotidianidad urbana de México su total estética tenaz. Esta unión in situ entre la utopía (el aliento) y el sitio en expansión (la ciudad) conocerá en México una singularidad lejos de la única racionalidad artística.

Para convencerse. solo hacia falta deambular entre las vitrinas y los pequeños mostradores de escaparates fascinantes, de rozar esos mestizajes vivamente coloreados. formando las arquitecturas de las civilizaciones, que ensordecen por doquier en los densos mercados. las arterias hundiéndose de autos. los parques en flor. los frescos y artefactos y los sitios únicos. El mismo sentimiento provenía de las visitas al Museo Nacional de Antropología y al Museo de Bellas Artes completamente en mármol, o en frente de los inimaginables frescos de Diego RIVERA en el Palacio Nacional. Qué decir de deambular en Zócalo.

La plaza más grande de las Américas con su Catedral barroca metropolitana. de percibir la Plaza de Las Tres Culturas. de una caminata a lo largo del parque Chapultepec, o más aún de subir las pirámides en Teotihuacan y Tepoztlán Aún el vetusto hotel Isabel la Católica. en donde se hospedaban los Latinos del Norte. vibraba sobre la misma longitud de onda. Por cualquier parte la fuerza de los antiguos Méxicas (o Aztecas) recuerdan a Tenochtitlán bajo la actual ciudad de México. Una zona común en donde las instalaciones y performances hicieron cuerpo para reunir a Odile TRÉPANIER, Yves DOYON y Henri Louis CHALEM, James PARTAIK, Jean-Claude SAINTHILAIRE, Diane LANDRY, Richard MARTEL y Jean-Claude GAGNON.

 

Les Lactescentes

Mientras que Les Filantes étoilées habían sido seleccionadas en la apertura del programa Video experimental presentado en el Centro Ex Teresa Arte Actual, Odile TRÉPANIER inventó Les Lactescentes. una instalación que incluía también una proyección de video que inspiraba una percepción interior. aún subterránea. Todo ocurría al nivel del piso en la sala completamente invadida por la penumbra. Una oleada luminosa salía del antro simulando una concha gigante (hecha de papel). Un sonido quejumbroso de intensidad variable (colaboración de Philippe VENNE) acompañaba esas imágenes de video que combinaban el mar y el cielo en un azul confuso que se embarrancaba sobre una pequeña forma piramidal mutilada (se trata de hecho de una lámpara). La luz pálida persigue sin embargo. con su haz de ondas y de partículas en triángulo invertido, la superficie hasta el otro muro. Una serie de pequeños objetos bañados en ésta lactescente luminosa.

En la instalación de Odile TRÉPANIER se puede observar al mismo tiempo tanto la fragilidad como el poder. Porun lado. la fragilidad del ecosistema de la vida que se sofoca cada vez más bajo la polución; uno siente aún la precariedad del hombre/artista dentro de ésta introspección íntima como un "clima que fluye ". Por otra parte un poder que emana del lugar. de esa antigua ciudad que sería infiltrada por ésta instalación mensajera alegórica de los chinampas, esos antiguos jardines flotantes que, junto con el sistema de acueductos y de canales en cerámica. sus esclusas y tanques, eran el orgullo de Tenochtitlán.

La lamentación sonora despertó en mí el recuerdo de una mañana de América tropical. digno representante de las sirenas. que míticamente fueron a pararen la laguna profunda sobre la cual fue construido Technotitlán/México.